Un nuevo ejemplo de planificación...

Iluminación: proclamación de la Palabra de Dios

 

Para abordar el segundo momento del método catequístico, seguiremos trabajando con encuentro bíblicos escritos por Carlos Mesters. Los comentarios recuadrados en color azul, me pertenecen.

 

Quien se duerme hasta última hora pierde el tren - Carlos Mesters – Círculos bíblicos

 

a.- Lectura del texto de la vida

 

Partir de un hecho de vida, permite a los participantes identificarse o no con las acciones y conductas que el hecho describe. Es una herramienta metodológica muy eficaz para comenzar un encuentro de catequesis.

 

Un hecho de la vida de hoy: “Francisco es un tipo que no pierde el tiempo. El ve las cosas con profundidad tiene algo especial para percibir, para captar las cosas. Sabe y hasta siente cuándo llegó la hora de actuar. Nunca pierde una oportunidad. Por eso, está bien en la vida. Tiene el futuro asegurado.

 

La hora de la suerte llega para todos, pero no todos saben percibir las cosas y aprovechar estas situaciones como Francisco. No se puede dormir hasta el extremo, pues en la hora que se acuerdan de levantarse ya ha pasado el tren. Y así continúan en esta situación en que se encuentran y no progresan en la vida. Todo esto acontece hoy y acontecía en tiempo de Jesús como veremos después.

 

Reflexión sobre el hecho de la vida

 

Siempre, el hecho de vida (o el recurso que se haya elegido para comenzar) debe ser reflexionado. En ocasiones, los recursos suelen ser fuertemente motivadores del diálogo, es importante, aquí, saber manejar los tiempos. No olvidemos que este no es el momento central del encuentro. Hay que avanzar hacia la Palabra.

 

Animador: Todo el mundo sabe que la gente debe aprovechar la hora de la suerte cuando ésta llega. Jesús sabía esto y usó esta experiencia de la vida para mostrar que la gente debe estar atenta para no perder la Hora De Dios. Veamos más de cerca estas cosas, para comprender mejor la enseñanza de Jesús:

 

  • Ya te pasó a ti el decir: “¡Llegó para mí la hora de la suerte!, ¡es ahora!, si no aprovecho esta oportunidad, voy a salir perdiendo!” Cuenta cómo fue.
  • Cuenta qué hiciste concretamente para aprovechar esa oportunidad. ¿Cómo calculaste las cosas y supiste seguir adelante?
  • La oportunidad para bien o para mal aparece, para hacer crecer el reino de Dios o para hacer crecer la propia billetera. Compara las reacciones que tiene la gente en los dos casos. ¿Son reacciones iguales? ¿Por qué?
  • ¿Por qué será que la certeza, el cálculo y el coraje de los hombres son mayores cuando se trata de ganar dinero o de explotar a los otros, que cuando se trata de hacer el bien o de promover a otras personas?

 

b.- Lectura del texto de la Biblia

 

Escuchemos lo que Jesús dijo para solucionar este problema.

 

La presentación que se hace de la Palabra siempre es en referencia a la situación inicial. Esto muestra la unidad y coherencia del encuentro.

 

Animador: No quedarse dormido, sino saber aprovechar la oportunidad en la hora exacta en que se presenta. Esta ya era la preocupación de mucha gente en el tiempo de Jesús. A pesar de la maldad y de la malicia que con frecuencia aparece en los negocios de los hombres, Jesús describió en eso algo positivo, que puede esclarecer cómo debemos ser expertos en la hora en que aparece la oportunidad de Dios en nuestra vida. Oigamos lo que dice Jesús:

 

Lectura de Lc 16,1-8.

 

Decía también a los discípulos: "Había un hombre rico que tenía un administrador, al cual acusaron de malgastar sus bienes.

Lo llamó y le dijo: "¿Qué es lo que me han contado de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no ocuparás más ese puesto".

El administrador pensó entonces: "¿Qué voy a hacer ahora que mi señor me quita el cargo? ¿Cavar? No tengo fuerzas. ¿Pedir limosna? Me da vergüenza. ¡Ya sé lo que voy a hacer para que, al dejar el puesto, haya quienes me reciban en su casa!".

Llamó uno por uno a los deudores de su señor y preguntó al primero: "¿Cuánto debes a mi señor?". "Veinte barriles de aceite", le respondió. El administrador le dijo: "Toma tu recibo, siéntate en seguida, y anota diez".

Después preguntó a otro: "Y tú, ¿cuánto debes?". "Cuatrocientos quintales de trigo", le respondió. El administrador le dijo: "Toma tu recibo y anota trescientos".

Y el señor alabó a este administrador deshonesto, por haber obrado tan hábilmente. Porque los hijos de este mundo son más astutos en sus trato con lo demás que los hijos de la luz.

 

Descubramos el mensaje que Jesús quiso dejarnos

 

Aquí comienza el aporte del catequista/animador. Notemos que no toma excesivamente la palabra. Su aporte está estructurado sobre la base de numerosas preguntas que, hábilmente formular, para que los participantes puedan “rumiar” en el texto. En este caso, el padre Mesters, no toma la palabra y explica las escrituras, la aborda desde el diálogo guiado por el cuestionario formulado. Ese es su aporte: su reflexión sobre la Palabra se encuentra en las preguntas elaboradas. Dicho de otra manera: su aporte es preguntar para que el otro reflexione. Una interesante opción pedagógica.

 

Animador: En la lectura del texto de la vida, procuramos descubrir más de cerca la malicia, la habilidad que existe en nuestra vida. Vamos a ver ahora la habilidad maliciosa de ese colega nuestro, el mayordomo infiel y descubrir lo que Jesús enseña con su Palabra.

 

  • El mayordomo intuyó el futuro y no perdió el tiempo. No se quedó dormido. Supo transformar la hora de la desgracia en una hora de suerte. ¿Cuál era la desgracia? ¿Qué suerte tuvo?
  • Veamos, ahora, punto por punto, la manera cómo el mayordomo enfrentó la situación y procura descubrir dónde estaba el secreto de la eficiencia tan elogiada por Jesús. El futuro se hizo para él en contra, pero él supo ser hábil y lo puso en favor, abrió otro horizonte positivo.
  • Jesús quiere que tú imites la eficacia y la astucia no la deshonestidad y el robo. ¿Qué significa eso concretamente para tu vida en relación a tu compromiso con el Reino de Dios?
  • A veces sucede lo siguiente en la vida de una persona: Después de un tiempo de indiferencia o de mucha búsqueda, de repente hace este descubrimiento: “esta es para mí la hora de Dios, la hora de la gracia “es ahora o nunca”. No puedo continuar el juego que estoy viviendo: ¡Sería mí desgracia! ¡Dios quiere que yo cambie! Ya sé lo que voy a hacer”. Y esa persona hace como el mayordomo: Se para, piensa, y toma una decisión, cambia de vida y garantiza para sí un futuro nuevo. ¿Eso ya aconteció contigo? Cuenta como fue. ¿Conoces algún caso así? Cuenta.
  • A veces, cuando la hora de Dios aparece, se presenta como la hora de la desgracia. Tú, por tu habilidad y eficiencia debes transformarla en gracia. ¿Conoces un hecho así?
  • Hay personas que dicen: “es el destino el que determina las cosas”. Estas personas ven a Dios en todo, pero no reaccionan. Aceptan todo pasivamente. Recurren a Dios para justificar su propia falta de iniciativa y astucia. ¿Está de acuerdo esta manera de pensar con la enseñanza de la parábola? ¿Por qué sí? ¿Por qué no?
  • La vida de Dios suele cambiarlo todo. ¿Cuál debe ser nuestra respuesta? ¿Qué enseña la parábola?

 

Después de leer y comentar la Escritura, llega el momento de la respuesta. La vida (que emerge en la situación inicial) se encuentra con la Palabra (proclamada en la iluminación) que la confronta, provocando la necesidad de una vida nueva en Cristo.

Como lo hace habitualmente, Mesters induce a una respuesta de fe a partir de una sencilla pregunta.

 

  • ¿Qué vamos a hacer en concreto para vivir esta Palabra?

 

Last modified: Wednesday, 27 May 2020, 11:30 AM